Argentina ocupa la mitad oriental de la larga y estrecha cola de América del Sur. Es el octavo país más grande del mundo y el segundo de esta parte del continente americano. Limita al oeste con Chile, separado por la cordillera de los Andes, y al norte y este, con Uruguay, Paraguay, Brasil y Bolivia, separados por ríos. Además, comparte Tierra de Fuego con Chile y continúa disputando la propiedad de las Islas Malvinas (Falklands, para los británicos). La topografía Argentina está condicionada tanto por la latitud como por la altitud; por ello, ofrece un mosaico de paisajes de lo más diverso. El país puede dividirse en cuatro grandes provincias geográficas: los Andes, al oeste, con áridas cuencas, laderas repletas de viñedos, montañas, glaciares y el Distrito de los lagos; los Fértiles Valles, al norte, con selvas subtropicales;la Pampa Argentina central, mezcla de extensiones húmedas y secas; y la Patagonia, al sur, mixtura de estepas y regiones glaciares.
Buenos Aires, capital de la Argentina, se destaca por ser la ciudad más elegante y europea de Sudamérica, con una mezcla de edificios antiguos y modernos, negocios exclusivos, una atmósfera única durante la noche, y una amplia selección de eventos culturales todo el año. Pero Buenos Aires no es sólo eso, tiene también muchos lugares interesantes para disfrutar, como la Boca, Palermo, Recoleta, Puerto Madero y la Casa de Gobierno, entre otros.
Existen más de veinte Parques Nacionales que preservan vastas extensiones de estos variados entornos y protegen la fauna del país, gran parte de ella, única. Entre las especies típicas se encuentran el caimán (o yacaré), el puma; el guanaco -de la familia de la llama de los Andes del norte, que vive en las llanuras; el ñandú (parecido al avestruz), el cóndor andino, el flamenco, varios mamíferos marinos y aves marinas exóticas, como los pingüinos de Magallanes. Otros territorios protegidos son los bosques de coníferas, de araucarias y de cactus, las selvas tropicales vírgenes y las playas del sur.
Se dice que la Patagonia Argentina no necesita introducción. Este terreno salvaje y desolado ha figurado siempre en las fantasías exóticas de muchos aventureros de todos los tiempos. Es el último rincón de la famosa Cordillera de los Andes y, para algunos exploradores, fue el fin del mundo. La abundancia de una vida silvestre rara y diversa es asombrosa, y para el aventurero, La Patagonia tiene algunas de las escaladas más exigentes. El Cerro Fitz Roy(3375m) y el Cerro Torre (3128m) son famosos, debido al grado extremo de dificultad de sus salientes y sus paredes golpeadas por fuertes vientos
El clima de Argentina es subtropical en el norte, húmedo y caluroso en la zona central y frío moderado en el sur. En la región de los Andes, las precipitaciones son irregulares; las llanuras reciben lluvias abundantes que nutren las selvas pantanosas y la sabana de la meseta. Los inviernos suelen ser secos y en verano el calor puede resultar abrasador. Las llanuras de la Pampa también son propensas a los aluviones; la Patagonia goza de un clima moderado durante todo el año en el este y de un tiempo glacial al oeste. Para los residentes en el hemisferio norte, Argentina ofrece la atractiva posibilidad de disfrutar de dos veranos durante un mismo año, aunque debido a su gran diversidad y a su extensa geografía, merece la pena visitar estas tierras en cualquier época. Buenos Aires, por ejemplo, cuenta con numerosos atractivos urbanos que trascienden las estaciones; sin embargo, para apreciar zonas como la Patagonia o el Glaciar Perito Moreno, en Santa Cruz, conviene aprovechar los meses de verano, entre Noviembre y Marzo. El mejor momento para acercarse a las Cataratas de Iguazú, en la provincia subtropical de Misiones, es en la primavera o el invierno del hemisferio sur, cuando el calor y la humedad son menos sofocantes. Durante el invierno (de mediados de Junio a finales de Septiembre) se puede practicar el esquí.
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